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FRUTO APACIBLE

Hebreos 12:11

“Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados”

En este texto, la palabra Fruto indica la idea cercana a lo que expresa la palabra “resultado”. Este es el resultado de la obra del Espíritu Santo en la vida de los creyentes.

Esto refleja las manifestaciones que tenemos por nuestra naturaleza pecaminosa. Jesús mismo advierte que los falsos profetas serán reconocidos por sus frutos, porque manifestaban ciertas cualidades en su vida.

Apacible es un adjetivo que puede emplearse para calificar a la persona dócil, afable, pacífica y de trato agradable.

Cuantas no deseamos un carácter así; tener ese control para mantener siempre un trato especial y agradable hacia otros. Pero en realidad mi punto central al tomar este texto no es centrarme directamente en el trato hacia otros, que tan groseros y desconsideradas somos en muchas ocasiones al no saber comportarnos de una manera pacifica en nuestro hablar. Sino de qué manera recibimos nosotros la corrección de parte de otros. ¿Nos ofenden, nos alteran esos llamados de atención? ¿Somos conscientes de que por algo estamos siendo observadas y es necesario que seamos exhortadas?

Si bien este texto hace mención de un “fruto apacible”, pero vemos que trae consigo una serie de palabras que unen toda la enseñanza que se nos quiere transmitir a través de este verso. Aquí encontramos algunos aspectos que debemos tomar en cuenta, para tener como resultado esa recompensa de un espíritu que de un fruto afable, amable, dócil. Esto no viene por arte de magia, por lo que desmenuzaremos un poco el texto, para entender mejor como la Biblia nos muestra de que manera alcanzamos un espíritu afable.

  1. Se necesita la Disciplina:

Proverbios 15:32

“El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento”

Cuando encontré este texto, lo tome como un medio de aliento para mí, en esta etapa de la crianza, para esos momentos que debe aplicarse la disciplina física (doloroso aplicarla, antes pensé que dolía más recibirla).

Pero que pasa cuando esa disciplina no solo es de manera física, sino que verbal. Considero que es más fácil aceptar un “varazo” que oír una amonestación de parte de otras hermanas, ya que nuestro ser se cierra por completo para aceptar cuando estamos en un error. Allí se manifiesta la dureza y la obstinación de nuestro ser. Somos oídos sordos, ciegas, mudas, pero con pensamientos de ira, enojo, y de desprecio, tomamos un corazón totalmente posicionado a nuestra defensa. Aquí recuerdo a muchas hermanas que llegaron a tiempo con esas amonestaciones a mi vida, !!que bien que ellas tenían sus ojos sobre mi!! en aquellos años mozos de mi juventud fueron en muchas ocasiones una flecha constante que señalaba esas manifestaciones que yo estaba dando que no daban buena señal de un fruto apacible. Hermanas debemos gozarnos cuando estamos siendo observadas y recibimos de parte de nuestras hermanas en Cristo una exhortación para corregir faltas que estamos cometiendo y que están poniendo en duda nuestra Salvación.

Así mismo no solo seamos una flecha de señalamiento para otras hermanas, también elogiemos cuando veamos acciones que requieren ser exaltadas, pues por medio de eso también estamos dándole a esas mujeres la oportunidad de acercarlas a nosotras y de hacerles saber que tienen personas en quien confiar y expresar sus necesidades, y ser de apoyo en tiempos buenos o malos.

Por eso hago de nuevo una de las preguntas anteriores ¿Somos conscientes de que por algo estamos siendo observadas y es necesario que seamos exhortadas? No nos gusta muchas veces ese tipo de vigilancia, pero es muy necesaria, y efectiva a futuro, si la gracia de Dios nos da un corazón dispuesto a oír, escuchar y tomar de buena gana esas observaciones. Normalmente la disciplina no causa gozo, nadie espera que la disciplina sea un medio para recibir un premio, pero en el camino del Señor si lo es.

2. Se requiere ser ejercitado:

1 Timoteo 4:8 “porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera” Esa disciplina nos lleva a buscar la Santidad, amar la verdad y querer permanecer en ella. Aunque el camino no sea fácil, aunque no nos guste la reprensión, pero es necesario que seamos amonestadas en nuestras faltas para que nos demos cuenta de que la misericordia del Señor aun esta sobre nosotras.

Juan 4:36 “ Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega” Al recibir esos llamados de atención estamos siendo el mejor salario para aquellos que lograron llegar a nuestros corazones por la suprema gracia del Señor.

1 Corintios 9:25 “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible” Al final recibimos un premio, una recompensa eterna. Por eso esa exhortación dada a tiempo es mejor que el oro, ya que nos salva de la condenación que merecemos, pero estamos siendo advertidas a tiempo para dar gloria a Dios con nuestras vidas.

3. Se adquiere Justicia:

Aquí la Justicia, no se refleja como la ira de Dios por nuestro pecado, sino como el beneficio que obtenemos al ejercitarnos en la disciplina.

2 Corintios 9:8-10 

Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

como está escrito:
    Repartió, dio a los pobres;
    Su justicia permanece para siempre.

10 Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia.

Recibimos por gracia esa justicia, por eso debemos repartirla a otras hermanas de la manera correcta, amonestando aquello que vemos que esta siendo de tropiezo para sus vidas y que puede ser un camino al castigo eterno.

La justicia es una exigencia esencial para todos los que confiesan a Dios. (Tomado de Diccionario Holman)

Aunque nos cause tristeza esa disciplina en el presente, la promesa en la Palabra de Dios es que veremos su recompensa con gozo si perseveramos. Obtendremos un espíritu que dará un fruto apacible de justicia.

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