Reseñas de Libros

Reseña del libro “Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios” de Nancy DeMoss Wolgemuth.

Autora Nancy DeMoss Wolgemuth. Año 2010.
Anfitriona y maestra del programa Aviva Nuestros Corazones. Publicado por Editorial Portavoz.

¿Cómo puede nuestra vida cumplir el propósito eterno por que Dios nos creó? ¿Cómo podemos llevar “mucho fruto” para su gloria? Juan 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” Felizmente, la Palabra de Dios nos brinda las instrucciones que necesitamos; además, nos proporciona una serie de modelos para imitar: mujeres que ilustran que significa caminar con Dios y que Él nos use.

Este párrafo antes mencionado es una parte que encontramos en uno de los capítulos del libro, todo el libro es una muestra de cómo la mujer debe aprender amar su diseño, el cual fue exclusivamente dado por nuestro Señor. Pero de manera personal, el capítulo cuatro ha dejado en mi memoria algunos aspectos que me muestran la idea central del libro, y en si la descripción del personaje bíblico que la autora describió deja muy claro lo que es atreverse a seguir el plan de Dios. María la madre de Jesús, ahora es un personaje que muchas personas dicen admirar, reverenciar y adorar. Que tristeza sentiría esta mujer de ver las muchas estatuas que existen en su memoria; de cómo ella es vista ante Aquel que se sacrificó en una cruz, que no solo fue su hijo, sino que también su Salvador.

Si todas las mujeres tuviéramos un corazón tan dispuesto como el de ella en seguir y respetar el plan de Dios para su vida, no tendríamos tanto caos en esta sociedad, muchas mujeres exigiendo popularidad, creando una revolución feminista que las coloque en un mejor lugar; ya sea una posición laboral, política y social. Una de las mayores luchas es porque en el matrimonio exista una igualdad de género, que al final tampoco es respetado y aceptado. Porque como dice la contraportada del libro, ellas creían que esta “libertad” o “derechos” les daría una mayor satisfacción, que las haría sentir mejor en su condición de mujer.

Lamentablemente, nos es difícil como mujeres a veces detenernos de querer tomar el control de muchas situaciones en la vida de otros, por eso una de las cosas que me ha dejado una gran enseñanza de esta lectura, es que una mujer que ama el diseño para el que fue creada, cuida muchos aspectos de su vida que dan testimonio de quien guía sus pasos y a quien dan honor al mostrar virtudes como estas:

  • No se comporta como una mujer común (no es ingenua).
  • Es una mujer que busca mantenerse pura (no solo en el aspecto sexual, lo refleja en toda su vida).
  • Es una mujer que no busca fama ni popularidad.
  • Muestra que es una mujer llamada a servir.
  • Vive conforme a los frutos del Espíritu.
  • Es una mujer dispuesta.
  • Se comporta como una creyente (no es religiosa).
  • Alaba al Señor en tiempos buenos y malos.
  • Es una mujer que al hablar muestra cuan llena esta de las Escrituras.
  • Busca mantener prudencia y templanza antes de actuar.
  • Es humilde porque acepta su diseño.
  • Confía en la provisión del Señor.
  • Acepta ser sumisa y sujeta a su llamado (no se ve como esclava).
  • Es digna de imitar.
  • Mantiene comunión con Dios.
  • Su devoción es servir y respetar el plan de Dios.
  • Es amada por los que la rodean.
  • Sufre y llora como toda mujer, solo que su dolor siempre es centrado por la falta de amor a Cristo.

Cuan hermoso es saber que podemos contar con este tipo de virtudes, el problema es que muchas mujeres se han enfocado en defender su feminidad de una manera errónea (debemos ser cuidadosas como hijas de Dios de caer en tal situación) exigiendo cosas que se salen de las reglas creadas por Dios. Hay un enorme interés por cambiar el plan de Dios. Es irónico pero hay luchas que han “ganado” algunos grupos feministas que no han sido de beneficio para algunas mujeres, el aborto es un tema que en muchos países se ha logrado legalizar, pero si entrevistamos algunas de las mujeres que se han practicado un aborto, viven sin tener paz, este recuerdo es una culpa en la vida de muchas.

Entonces en realidad ¿Cuál es la idea de pelear por algunas “causas” que a la larga traen amargura y culpa? Lo que pasa es que todas estas luchas se salen del diseño de Dios. Como se menciona en uno de los capítulos: cualquier debate sobre la feminidad debe tener la guía de la Palabra de Dios o carecerá de sustancia, integridad y larga vida. Nuestro propósito es glorificar a Dios, y nuestra autoridad para saber cómo glorificarle es su Palabra.

Por eso todas las marchas, luchas, protestas, de estas comunidades que están a favor de la feminidad, siempre encontrarán tropiezos, siempre estarán inconformes, porque sus actos están siendo forzados para un beneficio temporal (deshacerse de un hijo no deseado, seguir su libertad en placeres, pasar por alto el matrimonio, etc.) que tarde o temprano traerán más dolor, porque en primer lugar la naturaleza de la mujer es normalmente estar siempre inconforme con ella misma y su entorno, y en segundo lugar están buscando su paz fuera de la voluntad de Dios para la vida no solo de la mujer, sino de cada individuo que podría gozar de esa gracia que solo se puede encontrar en el Señor.

Por eso este tema tratado en este libro, es de mucha importancia en nuestras vidas como mujeres creyentes, que estamos algunas quizás en tiempo de crianza de niñas y necesitamos que ellas conozcan este tema desde una perspectiva bíblica, para que amen su diseño y le encuentren sentido al momento de enfrentarse a cada etapa que experimentaran, que entiendan cómo Dios va obrando según su Voluntad en ellas. También es necesario que entendamos que nuestra vida debe adornar el evangelio de Jesucristo. Que podemos encontrar deleite al tener una vida ordenada como el Señor manda. Por la gracia del Señor existen escritos como este, y muchos otros medios que nos pueden sacar de la ignorancia sobre un tema tan amplio y delicado como es el de la feminidad. No evadamos estos temas, para no caer en situaciones que nos lleven a pecar e ir en contra de los principios bíblicos, reforcemos siempre nuestra lectura con material que edifique nuestro espíritu y este conforme a la verdad de las Escrituras, para que nos ayude a transformar primero nuestras propias vidas y luego seamos sembradoras de buenas semillas para gloria de Dios.

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