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QUE ENSEÑEN A LAS MUJERES A……. SER BUENAS

Tito 2:4-5

Que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

En la sociedad en la que vivimos, generalmente se define a una persona como buena cuando ésta posee buenos modales, altos valores morales, que tiene una correcta educación, etc.

Si buscamos algunas de estas definiciones, encontraremos cosas como estas:

  • Los buenos modales: van unidos a la buena educación, y con buena educación no se refiere a tener muchos conocimientos o haber asistido a los mejores colegíos del mundo. Ser educado, tener buenos modales, es comportarse correctamente en cada una de las situaciones que se nos presente en la vida, es tratar a las personas, a todas las personas, con total respeto aunque no coincidamos con ellas en su forma de pensar.
  • Los valores morales: son todas las cosas que llevan a la persona a defender y crecer en su dignidad. Los valores morales son desarrollados y perfeccionados por cada persona a través de su experiencia. Por lo general los valores morales perfeccionan al hombre, en cuanto a las acciones buenas que realice, como: vivir de manera honesta, ser sincero, y ser bondadoso, entre otras. (1)

Hay que tomar en cuenta el propósito o fin con el que una persona definida en nuestra sociedad como “buena”, actúa de la manera en que lo hace. Todo ser humano que no tiene a Dios en su corazón no procede de manera correcta con el propósito de agradar a Dios, es más ni siquiera sabe cómo debe de agradar a Dios. Veamos lo que perfecciona al hombre según su definición: LOS VALORES MORALES, no Dios.

Y es en este punto donde debemos preguntarnos:             

Pero es esto lo ¿qué nos hace buenos y aceptos delante de Dios?

El perfeccionamiento humano solo puede venir de una manera completa, o sea, en Alma, Espíritu y Cuerpo. Este perfeccionamiento solo se adquiere a través de haber obtenido la salvación de nuestras almas, y como resultado de ello buscar y aplicar cada día el conocimiento de Dios mediante las Sagradas Escrituras.

No porque tengamos buenos modales nos hace aceptos delante de nuestro Dios. Veamos lo que las Sagradas Escrituras nos enseñan acerca de ser buenos:

Romanos 3: 10-15

Como está escrito:

No hay justo, ni aun uno;

No hay quien entienda,

No hay quien busque a Dios.

Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;

No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

El pecado ha afectado a todos los que han nacido de padres humanos en esta tierra, luego vemos que el pecado ha afectado a cada parte del hombre, por los buenos modales o la buena educación que poseamos no podemos considerarnos como buenos. El único que ha sido y será bueno es Dios, y es a Él a quien debemos de imitar; haciendo esto mostraremos la bondad como un rasgo esencial de la mujer piadosa (Efesios 5:1-2). Es en este punto donde debemos entrar como mujeres ancianas, siendo bondadosas como lo es nuestro Señor, al transmitir nuestro conocimiento, nuestras experiencias de vida a otras generaciones (creyentes más jóvenes).  Ellas deben ver en nosotras que somos hijas bondadosas de un Padre supremamente bondadoso y de esta forma puedan glorificar su nombre. Sabiendo y reconociendo que todo lo que hemos adquirido ha sido mediante el conocimiento de ÉL. No porque somos sumamente buenos e inteligentes. No, sino por el poder y la misericordia del Señor que nos ha transformado.

Otro aspecto que quiero resaltar, a parte del hecho que por naturaleza somos malos, es que en el proceso de enseñanza como mentoras podemos enfrentarnos con un problema serio, con el cual debemos luchar y vencer, y es el de promovernos a nosotras mismas en lugar de Dios.

Como seres humanos nos encanta recibir halagos cuando algo nos sale bien, eso nos encanta. ¿No es así? Pero, cada vez que deseamos tener el crédito o agradarnos a nosotras mismas por las cosas que realizamos, le estamos quitando toda la Gloria que el Señor se merece. Ya sea que lo hagamos consciente o inconscientemente esto es lo que buscamos.

En unas de mis lecturas por los libros de John MacArthur encontré esto a cerca de la alabanza:Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Más alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

Jeremías 9: 23-24

¿Por qué cosa se alaba usted? “Alabarse” por algo significa jactarse de eso. ¿De qué se jacta usted?

Vivimos en un mundo lleno de personas que se glorían en su sabiduría. Colocan una larga cadena de títulos detrás de sus nombres. Desean que las personas se impresionen con sus logros académicos y con lo listos que son. El mundo está lleno de personas que se glorían en su fuerza. Hoy los deportistas profesionales están constantemente jactándose de su fortaleza física y de sus habilidades. La gente de negocios se jacta de la fuerza de su liderazgo y de su capacidad empresarial. Y el mundo está lleno de personas que se glorían en sus riquezas. Quieren que todos sepan que son ricos. Exhiben su riqueza en sus cuerpos con vestidos y joyas caras. Se pasean en sus riquezas en la forma de un automóvil de lujo. Viven en una casa que dice “riqueza” a todo el que pasa. Así somos los seres humanos caídos: nos gloriamos en nuestra sabiduría, en muestra fortaleza y en nuestra riqueza.

Pero el profeta Jeremías dice que esto es lo que el Señor dice: “Alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme”. Es en esto en lo que tenemos que gloriarnos como cristianos. Pablo dice (1 Co. 1:26-29) que no hay muchos cristianos que estén entre los nobles o poderosos de este mundo. Dios escogió  a lo despreciable y humilde y débil. No podemos decir que somos los más sabios del mundo. No podemos decir que somos los más fuertes del mundo. Pero si podemos decir que conocemos y entendemos a Dios.  (2)

Podemos caer en la tentación de pensar que todo lo que estamos enseñando a las jóvenes menores o lo que ellas han logrado alcanzar con nuestras enseñanzas es gracias a NUESTRO ESFUERZO Y CONOCIMENTO, recordemos que nada de lo que poseemos proviene de nosotras, todo, todo nos ha sido dado por la infinita gracia de Dios que nos ha bendecido con todo lo que poseemos de acuerdo a su gran misericordia.

Recordemos que todo lo que hagamos debe tener como fin principal GLORIFICAR EL NOMBRE DE DIOS y que esté sea glorificado por otros. Como lo menciona el Rey David en el Salmos 29: 2 “Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad”.

Estos dos aspectos en nuestra vida son de suma importancia en cuanto a glorificar el nombre de Dios. Uno, no debemos creernos buenos, porque por naturaleza no lo somos, pero por su gracia Él nos ha salvado y santificado, y por medio de esta acción es que Él nos hace aptas para hacer cosas buenas y enseñar a otras a hacer esas mismas cosas; y dos, no jactarnos o enaltecernos por lo que logremos, porque si lo hacemos estamos usurpando un lugar que no nos corresponde.

En una de las enseñanzas de nuestro pastor (Roberto Manzanares) nos enseñaba que en nuestra sociedad se ha sobre valorado el amor propio. Que la biblia enseña que el amor extremo hacia nosotros mismos es lo que nos obstaculiza amar a Dios. Debemos luchar contra nuestro amor propio para poder agradar a Dios. Reflexionemos en esto porque si queremos ser abaladas o jactarnos por lo que hacemos, está sobresaliendo nuestro amor propio por encima del que debemos tener a Dios.

1 comentario en “QUE ENSEÑEN A LAS MUJERES A……. SER BUENAS”

  1. Que excelente mi amada hermana!!! Esa parte de “promovernos” a nosotras mismas es tan acertada, muchas veces queremos eso, ser vistas. Por naturaleza llevamos ese afán de querer ser vistas, solo recuerdo a mi hija cuando siente que en algunos momentos ella no es el centro de atención, es increíble ver las maneras que busca para ser vista, procurando que solo lo de ella cause impresión. Así es nuestro ego en muchas ocasiones, perdemos el enfoque por el cual estamos en esta tierra. Se nos olvida que a quien debemos dar honra en todo es al Señor. Gracias por sus meditaciones, es necesario ser buenas en todo lo que sea para la gloria del Señor.

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