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!!Mucho trabajo por hacer¡¡

“Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia”. Mateo 10:8

Esta parte de Mateo nos está mostrando la manera en que podemos poner por obra nuestro servicio para ayudarnos mutuamente, actualmente no realizamos prácticas parecidas a las que se mencionan en este texto, no tenemos el poder para cumplir estos dones de la manera que el Señor Jesucristo lo hizo durante su estadía en la tierra. Pero si tenemos la oportunidad de poder usar medios para ayudar aquellos que necesitan una dirección para sostener su alma y cuerpo.

Enseñar a otros la manera en la que deben guiarse en su vida es una tarea ardua, un gran compromiso que debemos cumplir, pero es necesario reconocer que solo somos instrumentos para llevar el mensaje y que Dios es quien trabaja en el cambio interno del ser humano.

Veamos de qué manera podemos enfocar las palabras claves de este versículo a nuestros días:

Sanad: En la Biblia notamos más la palabra Sanidad la cual es la obra de Dios por medio de instrumentos y modos que Él escoge para otorgar salud a personas física, emocional, espiritualmente enfermas.  El alma afecta al cuerpo, y la salud del alma puede ser indicador que algo no marcha bien.

Notemos que dice Proverbios 17:22 “El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos”. En algunos momentos el Señor no solo usó su poder para sanar, también su mensaje llevaba sanidad. Por lo que ahora nosotros tenemos ese mensaje que puede salvar a muchos, darles un nuevo aliento llevándoles la verdad de la Palabra de Dios. No quiere decir que nunca más se enfermarán, pero ya su alma tiene la esperanza de un descanso eterno y que la vida tiene sentido sirviendo al Señor. 3 Juan 2 “Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente“. NVI

Limpio: En el aspecto puramente físico se considera limpia a una persona cuando se ha quitado las muestras obvias de suciedad o contaminación.

Si bien en el texto se refiere a limpiar a alguien de una enfermedad que posee. Pero una de las cosas que toda mentora debe enseñar a sus alumnos, es buscar tener un corazón limpio, la limpieza también se debe aplicar a las actitudes y las motivaciones que gobiernan en los comportamientos de cada persona. Marcos 7:15 “Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar, pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre”. Los creyentes buscamos tener una vida pura, limpia de pecado, pero por causa de la caída, la humanidad queda separada de la gracia divina como resultado de desobedecer los mandamientos de Dios y ceder a la tentación. Por lo que pecar es parte ya de nuestro ser interior, constantemente debemos estar acercándonos a Dios y buscar siempre la compañía de personas que edifiquen nuestra vida y que le den otro enfoque a nuestros pensamientos y emociones.

Dar:   Proverbios 11:25 “El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado”. Más claro no puede ser este texto; el Señor nos manda a dar de manera generosa, no por popularidad o para buscar fama. Hoy en día el mundo vive de tal manera, vemos a políticos y famosos dando ayudas a los pobres, pero de eso hacen anuncios, publicaciones en varios medios, hay lentes enfocando cada paso que dan en sus obras, gastan más en toda esa publicidad, de lo que en verdad necesitaba la persona que “ayudaron”. Debemos dar con corazón desprendido, sin esperar aceptación y gloria personal, la idea es glorificar a Dios con los bienes que nos da, mostrando su misericordia y amor por medio de nuestras obras.

Gracia: La palabra gracia se define como una cualidad o conjunto de cualidades que hacen agradable a la persona que la posee. Es un don o favor que se hace sin merecimiento particular.

Una de las más maravillosas declaraciones acerca de nuestro Señor es que Él estaba “lleno de gracia” (Juan 1:14) y “de su plenitud hemos recibido todos, y gracia sobre gracia” (Juan 1:16). “La gracia sobre gracia” habla de la gracia acumulada, una gracia que sigue a la otra. Tal gracia es nuestra cada día. Es ilimitada y suficiente para todas las necesidades.

Entonces debemos implementar en nuestras acciones cada una de estas formas de servir a otros, podemos ayudar a enfermos, orando por ellos, siendo hospitalarios. Podemos limpiar un corazón negro, llevando el mensaje de Salvación para que su alma encuentre reposo en Dios. Podemos dar sin tener que ser ricos, Dios provee recursos y medios para que seamos generosos con nuestro prójimo y hermano. Podemos mostrar gracia siendo diligentes en nuestro llamado a servir con amor, buscando el bienestar de nuestros hermanos en su vida espiritual y personal.

Procuremos siempre lo mejor para nuestro prójimo, pero no nos olvidemos de estar siempre atentos con los que forman parte del cuerpo de Cristo. Gálatas 6:10 “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.”

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