Devocionales

Una Hermosa y Gran Responsabilidad

Salmos 44: 1-2

Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado,
    La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.

Tú con tu mano echaste las naciones, y los plantaste a ellos;
Afligiste a los pueblos, y los arrojaste.

Los hijos son una gran bendición de parte del Señor en nuestras vidas (Salmos 127: 3-5), es realmente maravilloso tener el privilegio de ser padres.

El Señor ha implantado este anhelo en cada ser humano desde que el creo el mundo y todo lo que en el existe; cuando Él bendijo a la primera pareja en el huerto de Edén y les dijo: fructificad y multiplicaos; llenad la tierra (Génesis 1: 28). Este hermoso anhelo ha estado en la vida de cada ser humano, especialmente en la vida de nosotras como mujeres. Una vez crecemos y maduramos hay muchos anhelos en nuestras vidas como mujeres cristianas, podría mencionar el matrimonio, el ser madres, el trabajar en la obra del Señor, etc. Ustedes me podrían ayudar con muchos y muchos más.

La maternidad es algo que es muy particular en nosotras las mujeres; el Señor nos ha dado la bendición de albergar, cuidar, nutrir a un nuevo ser dentro de nosotras por un periodo de 9 meses. ¡No es algo maravilloso!, es espectacular ¿verdad? Pero así como es una gran bendición el ser padres, así también es una gran responsabilidad.

Una responsabilidad de la que debemos ser muy conscientes y conocer cuál es su propósito supremo.  No solo es el hecho de satisfacer ese deseo de ser madres biológica, o el que mis contemporáneas vean que yo también soy madre y no solo ellas, o el de estoy cumpliendo todas mis metas y “sueños” (una de ellas tener x cantidad de hijos), y un sinfín de deseos más, que van totalmente en contra del propósito de Dios para la maternidad y paternidad.

Como mujeres creyentes debemos de conocer cuál es el fin principal de este llamado (ser padres de una nueva generación) y desde ese punto es que comenzaremos.

Todo creyente conoce cual es fin principal del hombre, y nos basaremos en la primera pregunta del catecismo menor de Westminster:

1¿Cuál es el fin principal del hombre?

R. El fin principal del hombre es el de glorificar a Dios, y gozar de él para siempre. Ro. 11:36; I Co. 10:31; Sal. 73:25,26.

Tomaremos este mismo principio y aplicáremos a los padres, en lo particular me encanta leer el Antiguo Testamento y conocer la historia del pueblo de Israel y traerlo a nuestro días, este mismo proceso haremos hoy.

El Señor en la antigüedad escogió un pueblo para que le adorara y glorificara su nombre, este pueblo fue el pueblo de Israel.

El pueblo de Israel fue sacado de la servidumbre en la que se encontraba en Egipto, por la mano de Dios, Él los sacó con mano fuerte y brazo extendido, siendo trasladados a la tierra que el Señor les había prometido (Canaán). Durante todo este proceso el pueblo pudo ver las grandes maravillas del Señor y su gran misericordia.

El Señor manda a su pueblo en

Deuteronomio 4:9

Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.

¿Por qué resalto esta parte del texto? Porque es en este punto que quiero que nos concentremos. Ya conocimos que los hijos son una gran bendición, son tiernos, lindos, todo lo lindo que queramos decir de ellos, pero también vinos que esto conlleva una gran responsabilidad.

Por más lindos que los bebes sean, son pecadores que necesitan de un Salvador. Ellos necesitan conocer quien es Dios, necesitan saber todo lo que ÉL ha hecho, necesitan conocer a Jesús como el único camino al Padre (su salvador) y para que así ellos puedan como todo ser humanos cumplir con el fin supremo del hombre, que es glorificar a Dios.  

Deseamos que nuestros hijos un día lleguen a la Luz Admirable, que un día puedan ser grandes siervos y siervas del Señor, pero todo esto no se logra por arte de magia. El Señor hace un llamado a todo padre, esto lo podemos encontrar en las Escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis.

¿Cuál es ese llamado?

Instruir al niño (Proverbios 22:6)

La palabra instruir en la Biblia se traduce de la palabra griega musar  que quiere decir instrucción, disciplina, advertencia. Este nombre aparece 50 veces, la mayoría en los Proverbios. Como disciplina significa enseñar a vivir en el temor del Señor, se trata de una disciplina para toda la vida.

Otra traducción es la palabra griega paideia que significa educación, capacitación e instrucción. Este término griego es la base de nuestra palabra pedagogía, o sea, educación del niño.   

Con la definición de estas dos palabras ¿vemos la enorme responsabilidad que tenemos como padres delante del Señor en cuanto a la instrucción de nuestros hijos? Debemos de ser realmente conscientes y responsables para cumplir con este llamado. No solo es el hecho de decir ¡hay tengo tantos hijos! Y estudian en las mejores escuelas. Es el poder estar instruyéndolos en el temor del Señor, para que ellos puedan glorificar el nombre del Dios.

No queremos tener generaciones completas, como se menciona en Jueces 2:10

10 Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel.

Anhelemos ser padres de hijos que digan con gozo y alegría:

Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado,
    La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.

Seamos realmente responsables como padres a cumplir con ese mandato de instruir a nuestros hijos en el Temor del Señor. El Señor no nos ha dejado solo, Él nos ha dado su Palabra para que podamos tener una guía en la crianza de nuestros hijos.

Hoy en día existen muy buenos recursos que también pueden apoyarnos en este proceso, hay hombres y mujeres que se han dedicado a escribir libros basados en sana doctrina de como criar hijos. Tenemos en nuestras congregaciones hermanas ancianas que ya terminaron de criar hijos, que pueden ser de mucha ayuda y bendición para nuestras vidas.

Las animo a que seamos intencionales en la crianza de nuestros hijos, que pidamos sabiduría al Señor en oración, para que Él pueda darnos las fuerzas necesarias para realizar esta ardua labor. Instruir hijos para que glorifiquen su nombre.  

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1 comentario en “Una Hermosa y Gran Responsabilidad”

  1. Gracias por la reflexión… en un mundo que rehuye a las responsabilidades, en el que sorprendentemente ese anhelo por descendencia cada vez es menor, donde en las redes sociales abundan comentarios negativos sobre la maternidad y se promueven prácticas para acabar con ella, las mujeres creyentes somos más que responsables de criar a nuestros propios hijos. Podemos ir más allá… cuidando nuestra manera de hablar cuando nos referimos a nuestras responsabilidades hogareñas, cuando nos referimos a las luchas que tenemos con la disciplina de nuestros hijos y las otras batallas que libramos como esposas y madres, ya estamos haciendo un trabajo significativo. No usar el lenguaje que el mundo usa para rebajar y denigrar nuestro papel en casa… planifiquemos lo que diremos cuando tengamos oportunidad de hablar con nuestras amigas o hermanas de la Iglesia porque, inevitablemente, el tema de los hijos y el hogar, no falta en las conversaciones de las mujeres. ¿Vamos a quejarnos o a agradecer la responsabilidad que se nos ha encomendado?

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