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¡Dulce Estímulo!

Hebreos 10:24 “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras…”

Somos muy bendecidas en tener mujeres mayores en nuestras vidas. Mujeres que así como en la Biblia nos están dejando un legado. 

Recorrer un camino en compañía de otras mujeres, es un beneficio personal y espiritual. Dentro de ese grupo de mujeres hay de todos los estilos y colores, pero esa es la parte interesante, veamos en qué sentido esas hermanas pueden ser de edificación para nuestras vidas;

  • Habrán hermanas en Cristo que oraran por nosotras.
  • Otras hermanas serán felices intercambiando experiencias de sus vidas para mostrarnos el camino que han recorrido para ser este tipo de mujeres piadosas.
  • Existirán hermanas que pedirán cuentas siempre de tus deberes y responsabilidades. Esta presión, es una presión buena, siempre buscando el bienestar en tu vida.

Es agradable motivarse unas a otras a tener más amor y hacer el bien. Debemos seguir el ejemplo de cada una de esas mujeres que forman parte de nuestra vida, y que de una manera intencional estan involucrandose con nosotras, dejando sus reseñas grabadas en nuestra memoria, para que las pongamos en práctica. Es necesario que nos dediquemos para fortalecer ese ministerio que tenemos en nuestras manos, ya sea con nuestras hijas, con nuestras hermanas en Cristo, y con todas esas mujeres que forman parte de nuestra familia y amistades, mujeres que necesitan ser escuchadas y apoyadas para que sus vidas sean transformadas para la gloria de Dios.

Todas podemos servir a otra mujer de una manera que jamás lo pensaríamos, pero el Señor se encarga de llevar paso a paso su plan y cualquier mujer espiritualmente puede ser una mentora sin importar a veces la edad. Los años nos van dando madurez, siempre y cuando busquemos crecer para ser de edificación en la vida de otras personas por medio de la predicación del Evangelio.

La voluntad de Dios para tu vida y mi vida es que seamos maestras del bien, que impartimos sabiduría y motivemos a otras mujeres a servir a Dios con gozo y amor. La persona que instruye es bendecida y mayormente aquella que está siendo instruida.

Gracias a Dios contamos con la verdad y con la compañía de mujeres dispuestas a enseñarnos lo que también ellas aprendieron con sus propias vivencias, fracasos, sufrimientos, que les han permitido ser más valientes y guerreras en la fe.

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2 comentarios en “¡Dulce Estímulo!”

  1. Gracias queridas hermanas por poner en nuestras mentes algo bueno, justo y de buen nombre para que pensemos. Recientemente, estudiando el libro de Hebreos, investigué esa palabra “estímulo” que aparece en este texto… y lo que descubrí me sorprendió. Esa palabra no se refiere en su idioma original, a decirnos lindas palabras de aliento exactamente, o compartir lindas imágenes de textos bíblicos en nuestros teléfonos. Va más allá de un “estoy orando por usted” o, “qué buen trabajo hiciste”… la Concordancia Strong la define como “incitar al bien”… incitar significa influir vivamente en una persona para que haga cierta cosa… otras palabras relacionadas con este vocablo “estimular” en la Concordancia Strong incluyen términos como: aguzar, exasperar, enardecer, irritar… wow!… como bien dice esta reflexión, “Existirán hermanas que pedirán cuentas siempre de tus deberes y responsabilidades. Esta presión, es una presión buena, siempre buscando el bienestar en tu vida.” Esa es la parte en la que cabe este pasaje de Hebreos 10… no deberíamos molestarnos cuando otras hermanas nos estimulan de esa forma a ser más participativas en la obra de Dios o para que cumplamos nuestros deberes espirituales, porque en efecto, lo hacen para nuestro bienestar… y también debemos tomar la decisión de estimular a otras, sin temer que se disgusten, porque es nuestro deber. No debemos ser ofensivas, burlistas o ridiculizar, pero sí este texto nos da permiso de intervenir cuando vemos que una de nosotras está perezosa, apática, indiferente a su deber cristiano. Aunque al inicio no parezca un dulce estímulo, en realidad y sin duda lo es.

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  2. Cómo siempre lo he dicho, una de las mujeres que en mi vida presionó mucho ha sido usted mi querida hermana. Le agradezco a Dios por ese estímulo dado a tiempo. Porque su presión quizás no era agradable en esos momentos, pero es grata hoy cuando veo la mano de Dios, que puso esa amonestación en el mejor momento. Gracias siempre por su gran amor, sobretodo por su interés en presionarnos. Ese estímulo será dulce siempre aún cuando duela.

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